Washington— En las pasadas décadas, muchos hispanos y sus familias han venido a este país buscando la oportunidad de vivir en un lugar donde libertad significa infinitas posibilidades. Para los norteamericanos, no importa de qué clase étnica, esto significa libertad para vivir donde queremos, trabajar en lo que queremos y jubilarnos con la tranquilidad de saber que podemos vivir los últimos años de nuestras vidas con dignidad y felicidad. En efecto, ésa es la piedra angular del Sueño Americano. Lo que todos nos esmeramos por alcanzar es una mejor vida para nuestras familias y poder garantizar la seguridad y prosperidad de las generaciones futuras - eso incluye prosperidad y seguridad financiera.
Aquellos en nuestra comunidad que están cerca de la edad del retiro representan la primera generación que ha tenido una verdadera oportunidad de alcanzar el Sueño Americano. Muchos han trabajado muy duro para ganarse un sueldo decente y están ahora listos para retirarse y cosechar los frutos de su labor.
Pero para muchos hispanos en edad de retiro, al igual que el resto de los norteamericanos, el proceso de alcanzar la fase final del Sueño Americano ha sido uno lleno de aprensión y preocupación.
Todos estamos conscientes de la realidad. En promedio, la gente está viviendo más tiempo, el costo de vida ha sobrepasado los gastos que el Seguro Social y los ahorros pueden cubrir y los declives en la bolsa de valores han devastado a mucho de los planes de retiro 401(K).
Y mientras estos factores tienen un impacto negativo en la vida de todos los norteamericanos, los hispanos son afectados desproporcionadamente cuando se trata del retiro. A pesar que los hispanos trabajan en todos los sectores de la economía, una gran mayoría de ellos se concentra en sectores que carecen de opciones tradicionales para la jubilación y que, usualmente, generan un menor ingreso, lo que afecta su habilidad de ahorrar para el retiro. De hecho, un estudio realizado por el Instituto Hispano y Americanos por un Retiro Seguro (ASR, por sus siglas en inglés) encontró que solo 25,6 por ciento de los hispanos está cubierto por planes de pensión, comparado al 42,5 por ciento de los blancos y 40 por ciento de los afro-americanos.
Por otra parte, la falta de conocimientos básicos de finanzas entre las comunidades latinas significa mayores disparidades en prepararse para el retiro. Aún al nivel más básico, los hispanos sufren de la falta de información sobre los vehículos de ahorros destinados para el retiro que están disponibles, cómo funcionan los mismos y su importancia. Esto es aún más prevalente entre los hispanos de primera generación, quienes guardan sus ahorros en sus casas, al margen de los bancos y los planes de retiro. Y para complicarlo todo aún más, también existe una barrera lingüística que es generalmente ignorada.
Para agravar el problema, hay un número desproporcionado de latinos que son dueños de pequeños negocios; muchos de ellos están contando con la venta de sus negocios para financiar su retiro. La falta de conocimiento y la renuencia a invertir una porción de sus ganancias en un vehículo de jubilación que les garantice un salario de por vida significa que muchos de estos hispanos no tendrán dinero suficiente para su jubilación. Y lo que es peor, muchos de ellos no tienen acceso a un plan definido de beneficios o de ahorros, como los planes 401(K).
Los latinos también tienen una larga tradición de hospedar en sus hogares a familiares retirados, como los abuelos. Sin duda, esto reduce el costo de vida de estos retirados, lo que los motiva a no preocuparse o planificar con mucho detalle su jubilación. Hoy, muchos hispanos acercándose a la edad de jubilación continúan dependiendo de las generaciones más jóvenes. Pero, a medida que nuestro mundo se entrelaza más, vemos una creciente epidemia. Más latinos están asistiendo a la universidad y mudándose lejos de casa – dejando a los familiares de edad avanzada anticipando asistencia para sus propios retiros.
Otros asuntos - como la epidemia de los préstamos abusivos en las comunidades minoritarias y el debilitante impacto que tuvo la caída del mercado inmobiliario en los hogares hispanos - también han tenido un impacto negativo en la habilidad de los hispanos de cultivar sus ahorros para la jubilación.
Considerando el costo de vida actual es un milagro que uno pueda siquiera ahorrar. Sin embargo, hay un número de productos financieros que, en combinación, pueden aliviar la incertidumbre que uno siente sobre el retiro. Estos incluyen las pensiones, los planes 401(K), las anualidades y los ahorros, entre otros.
El Sueño Americano es un concepto único en los Estados Unidos. Pero para muchos hispanos en este país, alcanzarlo se ha visto entorpecido por la preocupación de cómo y cuándo se convertirá en una realidad el retiro. Como resultado, los funcionarios del gobierno, los líderes comunitarios y los ciudadanos deben apoyar medidas de política pública que aumentan el acceso y los precios asequibles de los vehículos de ahorro para el retiro, especialmente aquellos que garantizan un cheque salarial de por vida. Dichas opciones son clave para asegurar un retiro financieramente seguro, y con ello la oportunidad de vivir el Sueño Americano.
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